En un mercado donde cada centavo cuenta, las pequeñas y medianas fábricas de aceite enfrentan una realidad dura: altos costos energéticos, mano de obra intensiva y fluctuaciones en la calidad del producto. Pero hay una solución que está transformando la industria.
Imagina esto: antes, tu equipo pasaba 2 horas diarias limpiando la máquina. Ahora, con solo presionar un botón, todo comienza automáticamente. La reducción de personal no es solo un número —es una mejora real en tu margen de beneficio.
| Parámetro | Antes (Manual) | Después (Automático) |
|---|---|---|
| Consumo eléctrico | 12 kWh por tonelada | 7 kWh por tonelada |
| Mano de obra requerida | 3 operarios/día | 1 operario/día |
| Espacio necesario | 30–50 m² | 10–20 m² |
“Ahora gano más tiempo para mejorar la calidad, no solo producir más.” — Luis M., operador en una planta de aceite de maíz en Perú
La clave está en el diseño dual: frío y calor. Para semillas como el girasol o la lino, el proceso frío preserva los nutrientes y el sabor natural. Para soja o maní, el calentamiento optimiza la extracción sin dañar el aceite. Además, el sistema de filtrado en tres niveles elimina partículas microscópicas que antes se perdían en el residuo.
Esto significa menos desperdicio, más pureza, y una salida de aceite más estable. En pruebas reales, la tasa de residuo de aceite bajó del 8% al 2%, lo que equivale a una ganancia adicional de $150 USD por tonelada.
Funciona con más de 30 tipos de semillas: cacahuate, sésamo, colza, girasol, soya... incluso aceites de uso industrial como el cártamo. No importa si estás en México, Ecuador o Marruecos —esta máquina adapta su configuración a tu materia prima local.
Y no solo eso: el mantenimiento es simple. Una inspección semanal, y el sistema te avisa cuando necesita atención. Tu equipo puede enfocarse en lo que realmente importa: producir aceite puro, seguro y rentable.
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No es solo una máquina. Es una estrategia para sobrevivir y crecer en un mercado competitivo. Si ya estás pensando en modernizar tu planta, este es el momento de actuar. Porque cada gota de aceite que produces debe valer más que la energía que consumes.