En los últimos años, la competencia global en la industria del aceite comestible ha aumentado significativamente. Las empresas medianas están buscando soluciones tecnológicas que no solo mejoren la eficiencia operativa, sino también reduzcan costos a largo plazo. En este contexto, las prensas automáticas de frío y calor han ganado popularidad entre productores de aceite en América Latina, Europa y Asia.
Un molino de aceite en Colombia logró una reducción del 35% en su consumo eléctrico después de implementar una prensa automática con sistema de calentamiento inteligente. En México, una planta familiar duplicó su producción semanal sin necesidad de contratar personal adicional gracias a la automatización total del proceso. Y en Polonia, un fabricante de aceite de girasol logró cumplir con certificaciones internacionales (ISO 22000 y HACCP) gracias a la limpieza constante del sistema de filtración multi-etapa.
Estos ejemplos muestran claramente cómo la tecnología moderna puede transformar la rentabilidad de una operación de pequeña o mediana escala.
Las prensas de frío y calor permiten procesar más de 30 tipos de semillas (soja, girasol, cártamo, maní, almendras, etc.) con eficiencia energética superior al 85%. El sistema de calentamiento por inducción reduce el uso de energía hasta en un 40% frente a métodos tradicionales. Además, el sistema de filtración en tres niveles elimina partículas microscópicas, mejorando la vida útil del aceite y reduciendo la necesidad de mantenimiento frecuente.
La nueva tecnología de conducción de aceite —basada en tuberías de acero inoxidable con revestimiento antiadherente— minimiza las pérdidas durante el transporte interno, asegurando un rendimiento consistente del 92-95% en cada ciclo.
El diseño modular permite instalar la máquina incluso en espacios reducidos (menos de 15 m²), ideal para pequeñas plantas industriales. Los componentes están diseñados para ser desmontables sin herramientas especializadas, lo que reduce el tiempo de reparación de emergencia de horas a minutos.
Además, cumple con normas internacionales como CE, UL y ISO, lo cual es crucial para acceder a mercados regulados como la Unión Europea o Estados Unidos.
Una empresa de aceite en Argentina reportó que tras la instalación, recibió soporte técnico en menos de 24 horas vía videoconferencia. Tres meses después, un técnico local visitó la planta para ajustar parámetros de presión y temperatura. Este nivel de atención postventa es lo que convierte una compra técnica en una relación comercial duradera.
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