En el sector alimentario global, la eficiencia energética y la calidad del producto son factores decisivos para competir en mercados internacionales. Si usted es fabricante de aceite comestible con intención de exportar, entender las diferencias prácticas entre los procesos de prestado en frío y prestado en caliente puede marcar la diferencia entre ganancias estables y costos innecesarios.
El prensado en frío mantiene la temperatura del material por debajo de 40°C durante todo el proceso, lo que preserva mejor los nutrientes como vitaminas E y ácidos grasos insaturados. Por otro lado, el prensado en caliente (entre 70–90°C) aumenta la fluidez del aceite, mejorando la extracción pero reduciendo parte de su valor nutricional.
📌 Datos clave:
No todas las semillas responden igual. Para aceites como el de maní, ajonjolí o colza, el equilibrio entre calidad y eficiencia es crítico. Por ejemplo:
Una planta mexicana especializada en aceite de ajonjolí reportó una mejora del 28% en margen bruto después de migrar a un sistema dual (frío/caliente) con control automático. Mientras tanto, una fábrica china de aceite de colza logró cumplir con normativas UE al usar prensado en frío para productos etiquetados como “sin calor”.
No necesariamente. Aunque el equipo inicial cuesta más, el ahorro energético y la menor intervención humana compensan en menos de 12 meses. Además, los precios de venta pueden subir hasta un 20% si se posiciona como “producto natural”.
¡Fácil! Nuestras máquinas de doble modo permiten cambiar entre frío y caliente sin paradas prolongadas. Esto le da flexibilidad para adaptarse a la demanda estacional o a nuevas regulaciones.
Nuestros sistemas de prensado inteligente ofrecen precisión, sostenibilidad y compatibilidad con múltiples tipos de semillas. No solo reducen costos, sino que también mejoran la reputación de marca internacional.
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