¿Está buscando mejorar la eficiencia energética, reducir costos operativos y garantizar una calidad constante en su fábrica de aceite? La tecnología de prensado frío y caliente no solo es una opción moderna, sino una necesidad para las pequeñas y medianas empresas que buscan escalar con sostenibilidad.
Según estudios recientes de fabricantes líderes en equipos de prensado automático, el uso combinado de prensado frío (para aceites premium) y prensado caliente (para mayor rendimiento) puede aumentar la extracción de aceite hasta un 15% más que los métodos tradicionales. Además, las máquinas modernas como la prensadora automática de semillas oleaginosas han logrado reducir el consumo eléctrico en un 40%, mientras que la automatización elimina hasta un 60% del trabajo manual necesario.
“Desde que instalamos la prensa fría-caliente, nuestra tasa de defectos bajó a menos del 2%. Ahora podemos ofrecer aceite orgánico de alta calidad sin sacrificar volumen.” — Juan Martínez, Gerente de Producción, Aceitera Suramérica
La clave está en adaptar el proceso al tipo de semilla: maní, sésamo, colza o soja requieren condiciones distintas para maximizar el rendimiento sin comprometer la calidad nutricional. La prensa fría conserva mejor los ácidos grasos insaturados y antioxidantes, ideal para aceites gourmet. La prensa caliente, por otro lado, mejora la extracción de aceite en semillas más densas como la soja o la colza, sin alterar significativamente el perfil de nutrientes si se controla bien la temperatura.
Un sistema de filtración múltiple (de 3 a 5 niveles) asegura que el aceite salga limpio, libre de partículas sólidas y con un contenido de agua bajo el 0.5%. Esto reduce la necesidad de refinación adicional, ahorrando tiempo y recursos.
Las nuevas prensas están diseñadas pensando en espacios limitados. Su estructura modular permite integrarse en plantas existentes sin grandes inversiones en infraestructura. Además, los componentes críticos están accesibles para mantenimiento preventivo, lo cual reduce tiempos de inactividad y mejora la disponibilidad del equipo.
Todo esto cumple con normas internacionales de seguridad alimentaria como HACCP y ISO 22000, lo que da confianza tanto a clientes locales como a exportadores que venden en mercados exigentes como Europa o EE.UU.
En resumen, esta tecnología no solo optimiza la producción, sino que también prepara su negocio para el futuro: más inteligente, más verde y más rentable.
Deje que cada kWh cuente. Deje que cada operario trabaje con propósito.
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