En la industria alimentaria, la calidad del aceite no solo depende del tipo de semilla, sino también del método de extracción. Entre las dos tecnologías más utilizadas —prensado en frío y extracción térmica— hay diferencias significativas que impactan directamente en la nutrición, eficiencia energética y rentabilidad. ¿Cuál es la mejor opción para tu planta?
La extracción en frío mantiene la temperatura del material por debajo de los 40°C durante todo el proceso, preservando ácidos grasos insaturados, vitaminas (como la E) y antioxidantes naturales. En cambio, la prensa térmica eleva la temperatura entre 70–90°C, lo que mejora la fluidez del aceite pero puede degradar compuestos sensibles.
Datos clave: Según estudios del Instituto de Tecnología de Alimentos (ITA), un aceite de girasol prensado en frío conserva hasta un 30% más de vitamina E que su contraparte térmica. Por otro lado, la eficiencia de extracción en caliente alcanza hasta un 92%, frente al 75% promedio del método en frío.
“El equilibrio entre calidad y rendimiento es lo que define el éxito de una empresa de aceites. No se trata de elegir uno u otro, sino de adaptar la tecnología a tus objetivos de mercado.” – Dr. Luis Márquez, Ingeniero de Procesos Alimentarios
| Parámetro | Prensado en Frío | Prensado Térmico |
|---|---|---|
| Consumo energético (kWh/kg) | 2.1 | 1.5 |
| Costo de operación mensual (USD) | $800–$1,200 | $500–$800 |
| Mantenimiento requerido | Moderado | Alto (por temperatura) |
Empresas pequeñas o artesanales (< 5 toneladas/día) suelen optar por prensado en frío para ofrecer productos premium con valor agregado. Por ejemplo, una marca mexicana de aceite de oliva virgen extra logró aumentar sus ventas un 40% tras certificar su proceso como "sin calor".
Mientras tanto, fábricas medianas (>10 toneladas/día) prefieren la versión térmica por su mayor eficiencia. Pero aquí entra la solución inteligente: nuestras máquinas automáticas permiten cambiar entre modos frío/calor según la materia prima. Así, puedes producir aceite orgánico en frío para mercados europeos y aceite industrial en caliente para consumo local.
💡 Consejo profesional: Si estás entrando a mercados como España, Alemania o Canadá, donde los consumidores valoran la salud y la trazabilidad, considera invertir en tecnología dual. Es una estrategia de crecimiento sostenible, no solo técnica.